martes, 18 de marzo de 2014

Motor Único (Cómo impulsar máquinas sin usar combustibles)


¡Hagamos gente próspera! Mi tiempo se agota.

¡Hagamos gente próspera!

El tiempo que tengo se agotará y por ello deseo se aproveche lo máximo en beneficio de todos.
 Con la intención de que se aproveche al máximo lo que he desarrollado de tecnologías físico-mecánicas, y no se pierda o se quede demasiado tiempo rezagado, con este mensaje inicio la divulgación de tales desarrollos; esto, para ponerlos al alcance de todos quienes tengan interés por entender y utilizar mis nuevos conceptos mecánicos.
 
Sinceramente considero criminal no divulgar esto:

¡Cómo Impulsar Máquinas Sin Usar Combustibles! (Primera parte)

Este proyecto, “Motor Único”,  seguramente con el tiempo modificará radicalmente la producción de todo tipo de motores que hoy utilizamos en prácticamente toda máquina y aparato. Serán reemplazados con él los motores que consumen algún tipo de combustible derivado del petróleo; y no nada más éstos, sino también motores eléctricos que impulsan máquinas y dispositivos, puesto que podrán ser reemplazados, con grandes ventajas, al utilizarse dicho “Motor Único”, nombre con el cual defino mi nuevo mecanismo para una unidad generadora de movimiento, motor, o máquina innovadora que aquí te explicaré.

 Suena un tanto fantástica la idea, pero llegará el momento en que una vez conocido y entendido completamente este proyecto, sin duda cambiará el mundo mecánico.

 Hasta el día de hoy se cree que debido a la “Ley de la Conservación de la Energía” no es posible obtener movimiento sin utilizar un energético derivado del petróleo, fluido eléctrico, corrientes externas de aire y/o vapor, o bien el fuerte impulso derivado de las caídas del agua por gravedad. Esto no es así, y me será relativamente fácil demostrarlo.

 La imperiosa necesidad que el mundo tiene por encontrar tecnologías alternas mucho más limpias ha dado lugar a pensar en varias opciones. Una de ellas, que parecería “gratis”, es la electricidad producida por las celdas fotoeléctricas. Éstas son capaces de convertir la luz del sol, de manera directa, en electricidad, pero los equipos y sistemas para obtener esto resultan muy costosos, de gran tamaño y con un tiempo limitado de duración. Otra opción interesante es “La Energía Eólica” que consiste en hélices que también, aparentemente gratis, obtienen movimiento de corrientes de aire, y por ello, sólo pueden colocarse en zonas donde son regulares y suficientemente fuertes tales corrientes; además de que no son muy baratos estos equipos que están expuestos, también, a las descargas eléctricas ocasionadas por los rayos.

 Estas dos opciones, cuyos equipos y/o máquinas se han construido y se usan en gran número de países, desde luego que no son lo indicado para vehículos y todo tipo de automóviles. Para estas aplicaciones se requieren motores muy potentes y pequeños. Motores que en efecto puedan ser instalados en esos vehículos a los que impulsan.

 Por todo lo arriba comentado, si a ti te ha inquietado la idea de conocer más o menos con detalle cómo se puede obtener un motor con facilidad para acelerar y aumentar su potencia, lo suficiente como para impulsar vehículos y todo tipo de máquinas sin utilizar combustibles ni electricidad, te sugiero observes con todo cuidado, minuciosamente, lo que adelante te explicaré.

 Quiero aclararte que hago esto de acuerdo a lo que comento en “Inventos Mexicanos YONTO Parte 13” que puedes ver en YouTube. Mi intención actualmente ya no es la de solicitar patentes de invención en ningún país del mundo. Lo que pretendo ahora es solamente dar oportunidad a todo quien se atreva a construirlo por sí mismo, pues resultará de lo más sencillo y fácil de construir. Si decides aportar, desde un solo peso hasta un millón de ellos, sólo tienes que ponerte en contacto conmigo.
 
 

Sinceramente considero criminal no divulgar esto:

¡Cómo Impulsar Máquinas Sin Usar Combustibles! (Segunda parte)

¡Por qué, las máquinas, hacen lo que hacen! Esta expresión es ideal para empezar mi segundo comentario, con el cual pretendo interesar profundamente en mis desarrollos tecnológicos a todo individuo que como yo desea un mundo mejor, pero sobre todo si a la vez intenta ser protagonista y así participar en tal mejoría.

Es un hecho que hoy no vivimos de la misma forma en que vivieron nuestros abuelos. Ellos nunca utilizaron muchísimos artículos y servicios que hoy la gran mayoría de los individuos tenemos. ¡Esto es la evolución! Pero… podríamos estar mucho mejor si no tuviésemos los limitantes que se dan por la comercialización y la negociación de todo tipo de bienes, artículos, equipos y servicios que, si se vuelven obsoletos porque llegan otros mejores, no conviene de inmediato hacer los cambios a quienes manejan lo “tradicional”. Ningún negociador o comerciante iría en contra de lo que le está redituando buenas ganancias.

Entonces, con la intención de que los cambios convenientes se hagan con más celeridad, es que intento dar toda la información necesaria para que quien se anime a construir por sí mismo todos y cada uno de mis desarrollos tecnológicos, pueda hacerlo; es más, iré paso a paso describiendo por qué y cómo es que pude crear principalmente mi “Bomba Yonto” y lo que puede hacerse con ella, la cual, modestia aparte, resulta grandiosa para facilitarnos infinidad de máquinas y aparatos mucho mejores que los hasta hoy conocidos. Esto hará que quien entienda bien lo que explico “inventará”, él mismo, tales desarrollos tecnológicos.

Aunque tiene su grado de dificultad la comprensión de cualquier mecanismo nuevo, y con gran diferencia respecto a lo conocido, no resulta muy difícil tal comprensión cuando se ha llegado a entender bien el o los fenómenos, que dan lugar a su función. Es curioso, pero en mis conversaciones con un buen número de ingenieros mecánicos e industriales, a quienes mucho respeto, me he encontrado con que su preparación académica no ha tenido mucho énfasis en la naturaleza y funcionamiento de las máquinas, sino que han sido preparados principalmente para cuestiones de tipo administrativo. Como consecuencia de ello, por lo general no profundizan lo suficiente en los fenómenos que hacen funcionar a dichas máquinas, sino que son preparados únicamente para la administración, la atención, y el mantenimiento de máquinas conocidas.

Como buen ejemplo de lo que he comentado me atrevo a afirmar que la gran mayoría de los conocedores de motores de combustión interna considerarían una herejía que algún motor de combustión prescindiera de pistones y cilindros. Ello no obstante la infinidad de motores experimentales que logran, en algún grado, que la expansión de los gases en combustión se efectúe en sentido giratorio y no rectilíneo como en todo motor de combustión tradicional que funciona con pistones y cilindros; lográndose, además, eliminar en parte o totalmente, piezas que se muevan en vaivén. Me estoy refiriendo a motores experimentales que aún no se han construido para ningún auto o vehículo de línea; y desde luego que no incluyo aquí al Motor Wankel que aunque ya fabricado en serie, hace algún tiempo, no ha sido lo práctico y útil que se pensó sería.

El fenómeno importante, el que hace que la mezcla de aire y combustible se expanda violentamente al ser encendida, sigue siendo la base de cualquier motor de combustión. Por lo tanto, si se entiende esto claramente y se encuentra alguna forma de aprovechar mejor tal expansión, ocupándose la mínima cantidad de piezas, y si además se reduce significativamente la fricción entre los componentes, es lógico que se dé con un sistema mejor, más eficiente y duradero, y con grandes posibilidades de resultar menos costoso.

Sugiero pensemos en lo aquí expuesto, mientras preparo y publico la tercera parte. 
 


Sinceramente considero criminal no divulgar esto:

¡Cómo Impulsar Máquinas Sin Usar Combustibles! (Tercera parte)
                                                    
De ninguna manera necesitas ser ingeniero para entender a la perfección lo que he desarrollado. Con frecuencia sucede que al conocerse cómo son y cómo funcionan algunas máquinas, los ingenieros, seguramente de manera inconsciente, defienden esos diseños y les cuesta trabajo aceptar otros, aun siendo mejores.

En esta ocasión deberemos dar prioridad a la mayoría de los fenómenos físicos que han sido aprovechados para la elaboración y el funcionamiento de las máquinas. Necesitamos entenderlos perfectamente. De este modo iremos viendo con claridad por qué, las máquinas, hacen lo que hacen.

Empecemos pues con esto:

En primer término, analicemos el comportamiento de la materia gaseosa, líquida y sólida; así como lo que pasa con ella al ser afectada por las fuerzas naturales, o bien por la manipulación humana. Observa que en un principio no había máquina alguna, pues éstas han ido apareciendo y nos hemos acostumbrado a usarlas una vez que se han inventado. Aprovechar los fenómenos físicos ha sido siempre la base para crearlas, y para hacerlas funcionar con efectos prácticos muy útiles.

La materia gaseosa (incluido el aire), es comprimible, y hoy en día se utiliza muchísimo para impulsar y controlar infinidad de herramientas robóticas. La materia líquida (incluyéndose los aceites), no es comprimible, pero también se utiliza mucho en herramientas modernas a modo de fluido impulsor. La materia sólida, que es la que se utiliza para los componentes de las máquinas, es con la cual se hacen las piezas como ruedas, engranajes, palancas, rodamientos, cilindros, pistones, tornillos e infinidad de componentes.

Ahora bien, todo tipo de maquinaria o dispositivo mecánico tuvo su origen en el momento en que sus creadores, al observar ciertos fenómenos naturales, decidieron emular ese comportamiento de la materia para fines prácticos, en cualquiera de sus formas, ya fuere gas, líquido, o sólido, de acuerdo a determinadas circunstancias específicas. Me explico: el gas, además de poder comprimirse, se expande con mayor temperatura y ocupa más espacio; el líquido, no puede ser comprimido, pero al igual que el gas puede convertirse en fluido (al estar moviéndose, o circulando); por último, los sólidos son todos los componentes como palancas, engranajes y demás partes que se mueven de tal o cual forma de acuerdo a cómo se les activa, o se les impulsa.

En su inicio, más que máquinas o dispositivos, eran herramientas muy básicas las que empezaron a usarse. Estoy hablando de todo tipo de palancas, flechas y espadas. Posteriormente, parece que al observarse los objetos que eran redondos o esféricos, y que debido a tal forma podrían rodarse y transportarse sin tener que cargarlos, fue que se empezaron a construir ruedas para efectos prácticos. Adelante se descubrió que esa interesante forma circular podría tener muchísimos más usos útiles y valiosos. Los engranajes, que en su inmensa mayoría son circulares, hoy en día resultan casi indispensables en toda máquina, y son una de tantas aplicaciones importantes de la rueda.

Vayámonos ya al estudio y comprensión del fenómeno básico del cual se echa mano para la construcción de absolutamente todos los motores de combustión: el objetivo es, y siempre lo ha sido, obtenerse una serie de explosiones perfectamente controladas dentro del motor; ello para producirse un empuje o impulso de la mezcla encendida (compuesta de oxígeno del aire y de algún combustible atomizado) y se aproveche esta violenta fuerza expansiva para mover los pistones y hacer girar el “cigüeñal” o árbol motor. En los casos de los motores de reacción, o turbina, no se producen tales explosiones individuales, sino que el proceso de expansión e impulso es continuo, muy similar a como funciona un soplete, o los cohetes que se lanzan fuera de la atmósfera.



 
 
 
 
 

 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Inventos Mexicanos YONTO Parte 13 (lista de reproducción)

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viernes, 24 de junio de 2011

Por qué se mueve, lo que se mueve

¡Por qué se mueve, lo que se mueve!



Estoy seguro de que entre los momentos de mayor felicidad, satisfacción y bienestar que todo individuo tiene, están esos en los cuales vemos realizados los objetivos que hemos perseguido; sobre todo si nuestra dedicación y esfuerzo han sido muchos y  considerables. ¡He ahí el profundo sentido de la vida!



Estudiando este fenómeno, he llegado a considerar que aquellos momentos en los que llegamos a exaltarnos al extremo al ver y disfrutar de un partido de futbol, de un artista o cantante, o de alguna persona a la que admiramos mucho, esa sensación de euforia que nos invade el espíritu es un contagio de sensaciones ajenas que hacemos nuestras, tanto en sentido positivo, como negativo en algunos casos.



Desde luego que ser el protagonista del suceso de exaltación nos crea una sensación más profunda, más feliz y satisfactoria al ser el caso exitoso, y además positivo.



Entonces ¿por qué no intentamos convertirnos en protagonistas con más frecuencia? Ser únicamente espectador nos proporciona bienestar pasajero o poco duradero; en cambio, el ser nosotros mismos los generadores de tal o cual suceso, capaz de hacer en nosotros y en otros más, esos momentos felices, satisfactorios y de bienestar, nos convertiría en verdaderos individuos de excepción. Individuos “fuera de serie” debido a que nos estaríamos moviendo; o más bien dicho no estaríamos dejando de actuar, como sí lo hacen prácticamente todos los individuos en este globo terráqueo.



En los hechos, el número de Individuos de excepción es realmente muy reducido; pero ese muy reducido número de Individuos de excepción, es el que vive con mucho más intensidad, alegría y satisfacción su propia vida. A menudo se les califica a estas personas como “muy movidas” o muy activas, ya que es innegable que lo que tiene movimiento destaca por encima de lo estático. Entonces, podemos deducir que lo que tiene movimiento ante nuestros ojos, trátese de personas, animales, o simplemente de fenómenos naturales, es señal inequívoca de dinamismo, fortaleza y vida misma.



Los estudiosos de la Física tradicional, así como los que le han aplicado el término “Nanotecnología” a sus investigaciones de lo infinitamente pequeño, también nos han indicado que es un hecho verdadero el que “El Movimiento es Vida”; sea ésta vegetal, animal, humana, o simplemente comportamiento de la materia en la naturaleza.



¡Movámonos pues! ¡Si la vida es movimiento, el ser estático es casi la muerte! Nos debemos mover, y contagiar con nuestro movimiento a cuantos podamos.



Observemos con toda atención que la vida moderna, de prácticamente todo individuo en este mundo, está auxiliada por máquinas y aparatos; máquinas y aparatos que son necesariamente impulsados por fuentes de energía de movimiento (generalmente motores) como en los casos de los autos, camiones, trenes, aviones, etc. etc. En los últimos tiempos se han incorporado a nuestra vida, de manera muy intensa, sistemas electrónicos cuyos diminutos equipos generan movimiento de partículas en extremo  pequeñas; partículas que son parte de la composición de los átomos que componen toda materia y que son capaces de moverse a la velocidad de la luz; además de que pueden traspasar todos los objetos que se interponen en su viaje y llegan hasta su lugar de destino donde se conectan con otros equipos similares en cualquier lugar del mundo. ¡Todo esto es realmente maravilloso!



Entonces, asumiendo como válido esto de que “La Vida es Movimiento” muy bien nos haría intentar entender profundamente por qué, y cómo, es que se mueve lo que se mueve. Creo que no debemos conformarnos con ser solamente espectadores, sino movernos en algún sentido. En relación con todo tipo de máquinas, equipos y demás desarrollos tecnológicos, no sólo debemos aprender a utilizarlos sino profundizar el conocimiento acerca del porqué, y cómo, hacen lo que hacen. En todas las épocas de la humanidad sólo quienes son capaces de entender y hacer suyos los conocimientos adecuados, son los que a base de su interés por mejorarlo todo llegan a crear otros muchos Desarrollos Tecnológicos, los que cada día hacen nuestra vida mejor, más cómoda y disfrutable. Además de que estos desarrolladores se hacen poderosos en su economía.



Si es el caso de que tú, amigo mío, coincides conmigo en este asunto, te recomiendo le des una revisada a lo que he colocado en Internet y que aquí te señalo:





Ildefonso Hernández Cervantes